Transformaciones II

La extraña pareja

Primer ejercicio. Después de ejercitarse en las transformaciones en grupo, y tras los ejercicios previos de relajación y conciencia corporal, pasamos a las transformaciones individuales. Cada participante, en el momento que le parezca oportuno, se coloca en el centro del grupo (que estarán sentados en el suelo, o si se hace en un escenario en el lugar correspondiente al público) y se transformará en lo que previamente haya pensado. Antes de comenzar, tendrá un minuto de silencio para que se concentre e interiorice el personaje o cosa en que se quiera transformar. Las únicas indicaciones que se darán será que la transformación debe ser lenta y por partes, permitiendo al público (sus compañeros) que asistan con asombro a ese proceso.

Segundo ejercicio. El siguiente ejercicio de transformación sigue a los de transformaciones en grupo e individuales, que son un mero entrenamiento creativo para pasar a este trabajo en parejas.

Después de los ejercicios de relajación, respiración y conciencia corporal, a los que añadimos ahora un poco de calentamiento de voz, comenzamos por parejas a trabajar del siguiente modo: en un escenario con una iluminación fija y discreta, una pareja se sube al escenario. Son dos amigos que están charlando, o un padre y un hijo, o una madre y una hija, etc. Ellos tienen que decidirlo previamente. Mantienen una tranquila conversación cotidiana, hasta que uno de los dos participantes comienza a transformarse en otra cosa: un animal, un monstruo, un objeto. El que permanece se asusta y reacciona como puede; el que se transforma no tiene conciencia de su transformación y sigue charlando en la misma línea que antes, pero adoptando los sonidos, las formas, la manera de hablar de aquello en lo que se transforma. Lentamente, y por el mismo orden, tiene que volver a la normalidad y nunca reconocer que ha sufrido una transformación.

~ por Fuensanta Muñoz en 5 noviembre 2010.

2 comentarios to “Transformaciones II”

  1. Alguna vez he hecho ejercicios parecidos, y lo que más les cuesta es la lentitud en la ejecución: quieren acabar deprisa porque les da vergüenza. En bachillerato, ¿siguen siendo tan vergonzosos en clases de Teatro? Un beso, Fuensanta.

  2. Bueno, los míos es que han perdido la vergüenza, al menos la mayoría de ellos, a base de ejercicios de desinhibición y de hacer muchos remilgos al principio. Lo que sí se nota es la diferencia entre los que tienen gusto y gana por el teatro y los que se han venido a este Bachiller porque creen que es una opción que les favorece, al quitarse otras asignaturas. En fin, de todo hay en la vida. De todos modos, también la lentitud es lo que más les cuesta, pero no por vergüenza, sino porque son impulsivos. Besos, Carlota.

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