Cine y Escena: “Belleza prohibida” de Richard Eyre

Dirección: Richard Eyre.
Países: Reino Unido, Alemania y USA.
Año: 2004.

Interpretación: Billy Crudup (Ned Kynaston), Claire Danes (María), Rupert Everett (Rey Carlos II), Tom Wilkinson (Thomas Betterton), Ben Chaplin (George Villiars), Hugh Bonneville (Samuel Pepys), Richard Griffiths (Sir Charles Sedley), Edward Fox (Sir Edward Hyde), Zoë Tapper (Nell Gwynn), Fenella Woolgar (Lady Meresvale).


Guión: Jeffrey Hatcher; basado en su obra teatral “Compleat female stage beauty”.
Producción: Robert De Niro, Jane Rosenthal y Hardy Justice.
Música: George Fenton.
Vestuario:
Tim Hatley.

Argumento

Estamos en la Inglaterra del siglo XVII. Edward ‘Ned’ Kynaston es el actor más famoso en la interpretación de papeles femeninos, pues las mujeres tienen prohibido actuar sobre los escenarios. Ned tiene una especial belleza y un gran talento interpretativo y reina en la escena teatral inglesa de la época. Pero el Rey Carlos II está cansado de ver siempre a los mismos artistas interpretando las mismas tragedias, de modo que, siguiendo el ejemplo de Francia, donde las mujeres pueden ser actrices, decide permitir que esto cambie también en Inglaterra, al mismo tiempo que prohíbe que los hombres actúen en papeles femeninos. Esto favorece a la amante del Monarca, la actriz Nell Gwyn y también a María, la encargada del vestuario de Kynaston, secretamente enamorada de él, y que ha estado actuando en una taberna, usando los vestidos que tomaba prestados de la guardarropía del actor. A quien no favorece nada es a Ned, que de la noche a la mañana cae desde su pedestal de divo. Apartado a la fuerza de los escenarios, Ned actúa en los peores tugurios, hundido y degradado, pero María, ahora una gran actriz, le ayudará a salir de esa penosa situación.

En esta película se muestra a los alumnos y alumnas un hecho histórico repetido en muchas culturas de todo el mundo: el hecho de que las mujeres no podían actuar en el teatro, con una prohibición expresa. Tal ocurría en Grecia y Roma, tal ocurría en los orígenes cristianos del teatro europeo, en la Inglaterra isabelina y en las formas tradicionales del teatro oriental, de modo que los papeles femeninos los hacían jovencitos especialmente bellos y delicados. El origen de esto tiene que ver seguramente con los orígenes religiosos del teatro, pues los actuantes eran sacerdotes. No quiere decir, sin embargo, que las mujeres no actuaran nunca, pues en otros ámbitos y otras artes escénicas sí lo hacían. En el ámbito privado y como juglaresas, titiriteras, etc., por ejemplo, sí actuaban.

Pero en la película se trata un tema también interesante, que es el de la interpretación, el verismo y el dramatismo, es decir, los límites de la interpretación y los recursos del actor y de la actriz.

~ por Fuensanta Muñoz en 27 septiembre 2010.

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