Dramaturgos del absurdo: Ionesco y Beckett

DRAMATURGOS DEL TEATRO DEL ABSURDO

EUGÈNE IONESCO

Eugène Ionesco

Ionesco dijo de su propio trabajo como dramaturgo: “Comencé a escribir para el teatro porque lo detesto”. Con este principio, su adscripción al antiteatro del siglo XX resulta evidente.

Nacido en Slatina (Rumanía), en 1912, era de padre rumano y de madre francesa. Su infancia transcurre en en Francia, con unos años intermedios en Rumanía, pero Ionesco será siempre un auténtico francés. En 1948 decide abandonar su carrera de Letras y dedicarse exclusivamente a escribir teatro.

Su primera obra, “La cantante calva”, se representó en París, en el Teatro de los Noctámbulos, en 1950. El origen de esta obra es curioso, pues el mismo autor relata que sacó la idea primordial de un método de aprendizaje del inglés, considerando las absurdas frases que tenía que repetir. Puesto que el teatro es puro diálogo, aquellas conversaciones sin mucho sentido eran ya teatro. Pero algo más se añadía a la palabra, la historia que se vive y la historia que se ve vivir. Es un medio visual y auditivo, pero no una sucesión de imágenes, como el cine, sino una construcción; en palabras del propio Ionesco: “una arquitectura móvil de imágenes escénicas”.

En su obra posterior, Ionesco insistirá en estos principios. Un radical pesimismo respecto a la posibilidad de comunicación entre los seres humanos, la cotidianeidad como expresión de lo ilógico, tal como ocurre en “La cantante calva”; los seres humanos se materializan hasta el extremo de convertirse en objetos, como en “Las sillas”; un mundo de apariencias formales que se desvanece en la realidad ilógica de un asesino compulsivo, como en “La lección”; todo esto forma parte del mundo dramático de Ionesco. El propio autor llama a sus obras “antidrama” y su empeño mayor es la destrucción del lenguaje estereotipado y muerto. Sus personajes, construidos en dos dimensiones, ni se lamentan de su suerte ni luchan contra su fracaso. Sus únicos códigos de comportamiento son el hastío y el cansancio vital.

Sus obras, según declaraciones propias, no tienen ningún significado político ni social, algo que la crítica ha pretendido algunas veces. Ionesco pone por encima de cualquier idea su libertad de espíritu para crear. Sin embargo, sus últimas obras, “El rey se muere” (1963), “La sed y el hambre” (1963) o “juegos de aniquilación” (1965), presentan un franco estilo moralizador, y quizás por eso no son obras tan brillantes como las de su primer teatro.

SAMUEL BECKETT

Samuel Beckett

Nació en Dublin en 1906, en el seno de una familia burguesa y se trasladó a Francia en 1928, donde vivió el resto de su vida. Escribió siempre en francés, lo que hace que sea considerado un extraterritorial, un escritor que adopta una lengua ajena para su literatura.

Novelista sobre todo, es considerado, sin embargo, uno de los grandes creadores del teatro del absurdo, debido a la intensidad trágica de sus pocas piezas teatrales. Es el autor de “Esperando a Godot”, pieza extraña, onírica, que es considerada la pieza clave del absurdo existencial. Fue rechazada por varios directores de teatro, hasta que fue estrenada en 1953 por Roger Blin, obteniendo un gran éxito. Dos personajes, trasunto de la pareja de payasos clásica, esperan la llegada de un misterioso personaje que nunca llega, concluyendo la obra con un regreso al punto de partida. Sus personajes son seres precarios y disminuidos que se enzarzan en interminables diálogos o monólogos, sin sentido y sin comunicación real. Beckett es considerado a menudo un autor cómico, trágicamente cómico, pues la miseria de la condición humana no puede producir otra cosa que risa. La angustia que desatan sus obras sólo puede ser resuelta y liberada en la risa. Cultiva un humor negro muy hiriente y ridículo, con situaciones en las que nada ocurre ni nada cambia, sino que simplemente, transcurren, todo sigue su curso.

Posteriormente, sus obras se esquematizan y se vuelven más herméticas si cabe. El débil rayo de esperanza que se podía percibir en “Esperando a Godot” se disuelve por completo en sus siguientes obras, transmitiendo un pesimismo absoluto sobre el ser humano. Su palabra tiende al silencio, como en “Final de partida” o “Oh, los hermosos días”, que son piezas breves. En 1969 recibió el Premio Nobel de Literatura.

~ por Fuensanta Muñoz en 28 marzo 2010.

3 comentarios to “Dramaturgos del absurdo: Ionesco y Beckett”

  1. Aunque “Esperando a Godot” me parece genial, de los dos, mi preferido es Ionesco. Creo que es un teatro que ofrece la posibilidad de diferentes niveles de lectura y eso es muy enriquecedor. Un abrazo.

  2. Hola, me gusta mucho esta web, nos ha ayudado mucho a nuestro grupo teatral en la escuela (Tengo 15 años). Queria saber que ejercicios me recomendarías para hacer solo cuando no estoy con los demas. Gracias y sigue así ;D

  3. Hola, Diego. Me alegra muchísimo que estas notas y publicaciones os hayan ayudado. Con esa finalidad lo hago. Por otra parte, para cuando estés en casa y quieras entrenar, te propongo que trabajes la voz y la respiración. Tienes ejercicios en el blog. En la nube de etiquetas, verás las etiquetas Voz, Respiración, Voz y respiración. Pinchando en ellas, encontrarás tablas de ejercicios muy útiles para realizar diariamente.
    También te recomiendo que leas todo cuanto puedas de teatro y de otros géneros. Eso te enriquece como persona y como estudiante de teatro. Saluditos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: