Citas comentadas 7: Lope de Vega

“Dadme cuatro bastidores, cuatro tableros, dos actores y una pasión”

Lope de Vega

Esto era todo lo que Lope, el gran dramaturgo del Siglo de Oro, necesitaba para hacer su teatro. Esto es lo que cualquier persona de teatro necesita en realidad. Al leer esta cita, el corazón del apasionado del teatro late más fuerte y se acelera, se cae en la ensoñación y parece que se recogen ánimos nuevos para subir al escenario, para escribir un diálogo, para soñar con la obra que siempre se ha soñado. Lo que descubre Lope en esta frase es su “pasión”, la suya personal, y también una enorme sabiduría teatral. Descubre la esencia del arte escénico, lo imprescindible para una obra bien hecha, que sea capaz de conmover a un público y le haga entregarse al juego teatral.

¿Qué pasión reclama Lope de Vega? En realidad, dos pasiones. En dos sentidos podemos leerlo: reclama la pasión del artista y reclama la pasión de su tema, del núcleo central del argumento, del conflicto que crea toda pasión humana. Los dos actores los necesita para que encarnen ese conflicto y esa pasión. Sin ellos, la pasión queda escrita, pero no encuentra cauce. Los actores son los intérpretes de ese arrebato humano y así tienen que transmitirlo al público que los contempla. Una armazón mínima también es necesaria: cuatro bastidores, para cubrirlos de un sencillo lienzo, pintado o no, y cuatro tableros para montar el escenario. ¿Quién necesita más para realizar su pasión por el teatro? Quizás pensaba Lope en los inventos escénicos que llegaban de Italia, en las representaciones cortesanas, en las que él no participaba, pues su teatro era para el pueblo, y para los cortesanos sólo si por un momento se convertían en pueblo y acudían al corral, en lugares de honor, pero en el corral, como el pueblo. Contraponía ese lujo y ese artificio, venido de los intermezzi y los grandes espectáculos cortesanos de Italia, a la sencillez de la representación de los corrales, y cómo a la fascinación por el derroche exuberante de medios se oponía la más exuberante imaginación de su público, que lo adoraba y que llamaba “de Lope” a todo aquello que le pareciera de excepcional calidad en su género.

Parece que con esta frase Lope nos está señalando dónde podemos encontrar el verdadero teatro. Siempre que haya pasión, claro. Sin pasión ni entrega, ningún arte es posible.

~ por Fuensanta Muñoz en 9 diciembre 2009.

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