Biografía: Vsevolod Meyerhold (II)

La Revolución de 1917 marcó la vida de Meyerhold, como la de todos los rusos; le sorprendió dirigiendo “La mascarada” de Lermontov. Pronto, por decreto, fueron puestos bajo la dirección del Estado todos los teatros y Meyerhold fue delegado jefe de la Sección teatral de Petrogrado. Atrajo a una serie de viejos amigos simbolistas, como Briusov e Ivanov, y también a otros nuevos, entre ellos a Maiakovsky, con el cual siempre se entendió a la perfección, personal y teatralmente.

En 1919 tiene que abandonar Petrogrado, acuciado por la hambruna, y es hecho prisionero por el ejército blanco. No volvió a Moscú hasta su liberación por el ejército rojo. Se inscribe en el Partido Comunista. Ese mismo año, en 1920, fue nombrado jefe del Deparamento teatral del Comisariado de Instrucción, cargo desde el que lanza la idea del “Octubre teatral”, que reúne a varias asociaciones teatrales obreras. Se da su nombre a teatros y academias, es una época de popularidad y prestigio para él. En su nueva línea de teatro proletario, adapta “Las Auroras” de Verhaeren, para hacerlo compatible con la nueva ideología. Desde este momento entra en contacto con el grupo constructivista que rechazaban toda herencia cultural idealista, buscando una belleza funcional y utilitaria. También se dedica a la formación de actores para su compañía. El trabajo de los actores se realiza según las reglas de la biomecánica. Nunca llegó a sistematizar este método, pues se trataba sobre todo de algo práctico, no teórico. El fundamento era la racionalización de los movimientos del actor sobre la escena. El actor se entrena como un gimnasta y cuida la mecánica de su propio cuerpo. La creación artística era una creación plástica, así que el actor de Meyerhold es el actor artista que es a la vez clown, juglar, acróbata, bailarín, músico, todo ello con la máxima perfección y precisión.

El actor y director Meyerhold detenido

A partir de 1924 las cosas van a cambiar mucho, pues el Partido dicta nuevas normas para el teatro, pidiendo obras que reflejasen la vida cotidiana. Tres años después, entendido el teatro como parte de la propaganda comunista, se pide que se conceda prioridad a la dramaturgia sobre la puesta en escena. El Partido Comunista ya es dirigido por Stalin en ese momento. Los hombres del Partido se van apoderando de los cargos y de los puestos de control del teatro ruso. Meyerhold vuelve a una línea realista, abandonando el Constructivismo; recupera la palabra en el teatro y realiza adaptaciones de clásicos para introducir referencias a la situación del momento. Se queja amargamente, concretamente a Maiakovsky, de no encontrar textos de su gusto. “El teatro está agonizando”, le dice en un telegrama, “no hay obras nuevas”.

Entre 1929 y 1930 monta dos obras de Maiakovsky: “La chinche” y “El baño”, críticas de la burocracia y la mentalidad pequeño burguesa. Aún realiza una gira por París y Berlín en ese año, con gran éxito, al menos en París, pero a su regreso a Moscú se encuentra que no tiene teatro y tiene que irse a un pequeño escenario mientras se construye uno nuevo, que él ya no vería.

Entre sus últimos trabajos, “La dama de las camelias”, que fue acusada de estetizante y retrógrada. El Gobierno soviético trabaja duramente contra la libertad de los artistas, declarando el único y verdadero arte el realismo socialista.

Meyerhold es acusado de desviacionismo y en su defensa pronuncia una larga conferencia con el título “Meyerhold contra el meyerholdismo”, pero su sentencia está ya pronunciada. Llamado a retractarse de sus faltas, en la Asamblea de Directores de Escena, se confirma en sus ideas valientemente y denuncia la política cultural del Gobierno y del Partido. Sólo Popov le defiende y apoya, aparte de Stanislavsky, que le ofrece un trabajo en su Teatro del Arte; poco después moría el genial teórico y director, sin que Meyerhold pudiera aceptar el ofrecimiento. En junio del año siguiente, Meyerhold, en juicio público, volvió a defender sus tesis y preguntó “si un maestro no tenía derecho a experimentar sus ideas creadoras”. Declaró también que el realismo socialista nada tenía que ver con el arte y que sin arte no hay teatro. Tres días después fue detenido. Nada se sabe sobre el lugar y fecha exacta de la muerte de Meyerhold. Se sitúa entre 1940 y 1958. El crítico ruso Slonim apunta que murió en un campo de concentración en el Ártico, pero sin dar una fecha precisa.

~ por Fuensanta Muñoz en 1 diciembre 2009.

2 comentarios to “Biografía: Vsevolod Meyerhold (II)”

  1. ARRIBA MEYERHOLD!!!

  2. Siento decirte que ya está abajo, el pobre. Ya ves qué final desastroso tuvo, más que teatral, novelesco, pero de novela terrible. Gracias por tu entusiasta comentario.

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