Teatro barroco

Entre mediados del siglo XVI y finales del siglo XVII se extiende un período excepcional para el Teatro y para la cultura europea en general. Mientras en España se desarrolla espléndidamente el llamado Siglo de Oro (que abarca en realidad siglo y medio), en Inglaterra encontramos casi simultáneamente el llamado período Isabelino, correspondiente al esplendor cultural de la época de Isabel I y su sucesor Jacobo I; terminando esta época, toma el relevo Francia con la creación de su teatro clásico nacional. En España surgen tres genios teatrales casi simultáneamente, Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca; en Inglaterra, desarrolla todo su potencial teatral y poético el más grande dramaturgo de todos los tiempos, Shakespeatre; en Francia también encontramos un trío de dramaturgos, Racine, Corneille y, el más grande de ellos, Molière.

Siglo de Oro español

Corral de comedias de Almagro

En España se representa en los llamados corrales de comedias, que no son otra cosa que patios de vecinos entre tres o cuatro manzanas de casas; en uno de sus lados, al fondo se alza un tablado para la escena; no hay decorados, sino los propios balcones y puertas de la casa, que son utilizados para apariciones y desapariciones de personajes; el público se distribuye según clases sociales, de pie ante el escenario los hombres, las mujeres sentadas en el fondo, en la llamada cazuela, los burgueses y los nobles en los balcones de las casas. Sus beneficios económicos, aparte los honorarios de actores, autores y dramaturgos, se dedica a obras de beneficencia. A estos corrales sirven los poetas con comedias y dramas, en cuyos intermedios se representan los entremeses, bailes, loas y mojigangas. Los temas son muy variados: religiosos, hagiográficos, mágicos, amorosos, políticos, históricos, filosóficos, teológicos. Destaca el teatro como propaganda de la alianza entre la monarquía y el pueblo, en contra de la aristocracia y la nobleza que abusa de sus privilegios, del mismo modo que apoya la fe religiosa del pueblo; el tema del honor será constante en los dramas y tragedias, tema que Calderón lleva a sus más altas expresiones.

El caso más sorprendente por su prolífica producción es Lope de Vega. Este autor fue extraordinariamente prolífico, con un total de mil ochocientas obras escritas, según cálculos de la época, de las que se han conservado unas cuatrocientas, a lo que hay que añadir su obra narrativa y poética. Su vida es muy turbulenta; guerra, destierro, amoríos, conversiones religiosas fulminantes, ordenación sacerdotal, caída en pecado de nuevo, desgracias familiares, hasta su final no muy afortunado, pues muere pobre y entre problemas personales muy dolorosos; sin embargo su entierro fue una manifestación del fervor que le tenía el pueblo, que decía ser “de Lope” todo aquello que consideraba de gran calidad. Son muchas las comedias y los dramas de altísima calidad que escribió, pero si hubiera que destacar algunos títulos, los más interesantes serían “El caballero de Olmedo”, que tiene como tema la xenofobia y la violencia entre pueblos vecinos, “Fuenteovejuna”, donde todo un pueblo se levanta contra los abusos de un noble militar; “Peribáñez y el Comendador de Ocaña” y “El mejor alcalde, el rey”, que tratan de los abusos de los nobles privilegiados contra los villanos.

Tirso de Molina era el seudónimo de un fraile mercedario, que, sin embargo, fue el menos moralista y moralizante en sus comedias, las cuales son de un gran refinamiento expresivo y un delicado análisis de los caracteres, sobre todo de los femeninos. Destaca por la creación de dramas teológicos, entre ellos, “El condenado por desconfiado”, o el magnífico “El burlador de Sevilla”, que pone en escena la leyenda de Don Juan, blasfemo y seductor de mujeres.

La vida de Calderón de la Barca es mucho más tranquila que la de sus dos contemporáneos, pues se ordenó sacerdote tardíamente, pero sin los antecedentes turbulentos de Lope ni los problemas con la autoridad religiosa de Tirso. Calderón no fue tampoco tan prolífico como Lope, aunque no le anda muy lejos: escribió unas quinientas obras a lo largo de su vida, de las cuales nos han llegado más de doscientas. Sus obras se reparten en las siguientes formas: dramas de honor, en los cuales siempre un hombre venga su honra perdida en la figura de su esposa o su hija, como “El alcalde de Zalamea”, “El médico de su honra”, y otras muchas; dramas filosóficos, en los que configura definitivamente el tema barroco de la vida como sueño, como “La vida es sueño”; dramas históricos, mitológicos, hagiográficos, como “El príncipe constante”, “La hija del aire” o “La venganza del Tuzaní”; autos sacramentales, como “El gran teatro del Mundo”; comedias, como “Casa con dos puertas, mala es de guardar”; y tampoco faltaron en su producción genial los entremeses, loas y mojigangas. Como se puede ver, una obra redonda y completa, de altísima calidad y de temática extensa y variada. Muchas de sus obras estaban destinadas a la representación en la corte, de modo que introdujo en la escena elementos tomados del teatro cortesano italiano, complicadas tramoyas y efectos escénicos, música y canto, danza, y un lujoso vestuario y decorado.

Shakespeare

Inglaterra, como España por la misma época, conoce un gran esplendor del teatro, que se centra sobre todo en la inmensa figura de Shakespeare. Mucho se ha discutido y trabajado en la biografía de este autor, al que algunos biógrafos suponen orígenes humildes, aunque lo cierto es que pertenecía a una familia acomodada de comerciantes, oficio al que estaba destinado en principio. Sin embargo, William Shakespeare no estaba llamado a seguirlo, pues muy joven se marcha a Londres desde su ciudad natal, Stratford, para inocorporarse a uno de sus teatros más concurridos, The Rose, donde comienza a trabajar como adaptador de viejas comedias. A partir de ahí su genio se va desarrollando en períodos de actividad teatral, en los que permanece en Londres, y épocas de descanso, debido al cierre de teatros por epidemias, en su pueblo. Su actividad teatral llegó incluso a la fundación de otro teatro, The Globe. Murió relativamente joven, pero dejó una obra

Dibujos de Gerda becker sobre un teatro isabelino

completa y cerrada en su temática y estilo, formada por unas cuarenta piezas, a lo que hay que añadir su obra poética. No es una obra tan cuantiosa como la de los dramaturgos españoles, pero alcanza una calidad inigualable en prácticamente todas las obras. Está formada por dramas históricos ingleses, como “Enrique IV”, “Ricardo III” y “Enrique V”, entre otros; dramas de la Antigüedad clásica, entre los que encontramos “Julio César”, Antonio y Cleopatra”, “Coriolano”, etc. Los dramas humanos vendrían representados por obras tan conocidas como “Romeo y Julieta”, “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth” y “El rey Lear”. Además escribió comedias como “El sueño de una noche de verano”, “Las alegres comadres de Windsor”, “El mercader de Venecia”, etc. Shakespeare crea en cada drama y en cada comedia personajes que son ya parte del tesoro cultural universal, como el complejo príncipe de Dinamarca, Hamlet, o el amor juvenil contrariado en Romeo y Julieta, la ambición sin límites de un Macbeth y su esposa, el abandono de la vejez en el personaje del Rey Lear. Su obra no tiene fin en cuanto al análisis y profundidad de los personajes y de las situaciones, y son constante objeto de montaje en cualquier parte del mundo donde haya un teatro.

Las condiciones de representación en la Inglaterra isabelina eran muy parecidas a las del corral de comedias español, si bien los edificios teatrales eran construidos expresamente al fin teatral y los dramaturgos solían ser también socios del teatro, actores y directores de las obras, lo que en España no solía ocurrir. Otra diferencia era que en España las mujeres salían a escena, mientras que en Inglaterra estaba prohibido, de modo que los papeles femeninos eran representados por actores muy jóvenes. No había tampoco decorado, sino partes del escenario cubiertas que sugerían el interior de casas y palacios. También la distribución del público era según su clase social y el dinero que se pagara por asistir a la representación, habiendo plazas de asiento y de pie.

Clasicismo francés

Tres son los grandes autores franceses que toman el relevo a los tres grandes españoles, por el tiempo en que comienzan a producir, por la calidad de sus obras y por su inspiración frecuente en los temas del teatro español. Estos tres autores crean el drama clásico francés ajustado siempre a las tres unidades, de lugar, de tiempo y de acción.

Corneille conoció el fracaso y el éxito en los medios cortesanos y burgueses de su país. Su éxito máximo fue la obra “Le Cid”, inspirado en el personaje heroico de la tradición española. Fue estrenado en el teatro del Jeu de Paume. Su inspiración viene directamente de Lope de Vega y de la obra de Guillén de Castro, “Las mocedades del Cid”.

Racine es un dramaturgo culto y elegante, educado en el jansenismo de Port–Royal, con una moral estricta y enseñanzas clásicas. Para disgusto de sus educadores y parientes se dedicó al teatro. Sus obras están inspiradas en la Antigüedad clásica, que solían ser encargos de la corte: “Berenice”, “Esther y Atalia”, de inspiración bíblica, “ Fedra e Hipólito”, etc.

El gran creador del teatro francés clásico es Molière, que era el seudónimo de Jean Baptiste Poquelin. Era también actor en la compañía en la que estrenaba sus obras, y fue protegido por el Rey. Su primera obra de éxito fue “Las preciosas ridículas”, donde criticaba la pedantería de las damas que mantenían un salón intelectual en París. Sin embargo, su máxima creación viene un poco más tarde con la comedia “Tartufo”, sobre la hipocresía religiosa y el uso de la beatería para conseguir fines ajenos a la religión, lo que le proporcionó serios problemas con la censura de la época. Su éxito de comediógrafo está basado en la sátira de personajes de la época: “El misántropo”, “El avaro”, “El médico a palos” o “El enfermo imaginario”, quizás su obra maestra indiscutida. Durante la representación de esta última comedia sufrió un súbito ataque que le llevó a la muerte.

~ por Fuensanta Muñoz en 30 noviembre 2009.

2 comentarios to “Teatro barroco”

  1. Excelente síntesis, Fuensanta. Acabamnos de ver el tema en la clase de Literatura universal de 2º de Bachillerato.Hemos leído “Hamlet” y les ha gustado mucho. Un saludo.

  2. El condicionamiento que tenemos en Artes Escénicas, la asignatura que imparto y que estoy desarrollando en un proceso de documentación y experimentación, es que su temario es amplísimo, e incluye la historia del teatro y de las artes escénicas en general. A la fuerza tengo que ser sintética, a lo cual me ayudan algunos libros muy interesantes, como la Historia del teatro de Ramón Nieto, cuyo esquema estoy siguiendo. Hamlet, colega, es de las obras de éxito asegurado, así como El sueño de una noche de verano.

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