Citas comentadas 5: Lee Strasberg

 

“… uno es capaz de hacer algo sólo si puede controlar sus deseos, su imaginación, su atención y su energía”.

Lee Strasberg

“Un sueño de pasión”

 

Comentamos esta cita porque en esta Unidad Didáctica vamos a tratar brevemente de las diferentes teorías de la interpretación y las reflexiones sobre el actor que se han elaborado desde el siglo XVIII, cuando por primera vez los pensadores y los teóricos del teatro reflexionan sobre el hecho extraordinario de que un ser humano represente a otro de carácter ficticio.

Todos tenemos que saber ya que la gran personalidad de Lee Strasberg, como actor, como director y como pedagogo del teatro, fue la creación de lo que llamamos el Método, la continuación y adaptación al mundo teatral y cinematográfico americano del entrenamiento del actor creado por Stanislawsky y sus seguidores. Pero la cita que aquí traemos tiene la particularidad de que, yendo dirigida a los actores, puede ampliarse a cualquier persona que desarrolle una actividad creativa, y si consideramos el desarrollo de una vida como una actividad creativa, pues la vida hay que crearla día a día, entonces puede ser aplicado a cualquier ser humano que pretenda realizar su vida en plenitud.

Hay que observar que Strasberg no dice que se es capaz de actuar en un escenario, o dirigir una obra, o escribir un drama, o pintar un cuadro, o cualquier otra actividad artística, sino que dice algo tan general como “algo”, lo que lo implica todo. Es decir, todo lo que un ser humano puede hacer y crear.

La idea expuesta es que nadie puede crear y expresarse mediante su creación si no es poniendo bajo control sus pulsiones, sus instintos, sus deseos, si no reconoce y mide su energía vital, si no se concentra y abandona la atención errática de un ser que se deja llevar. Lo primero que un ser humano debería aprender a lo largo de su vida es precisamente esto: a conocer a sí mismo, como alguien que presenta el mismo conglomerado psíquico que el resto de las personas, pero que en él se realiza de un modo particular; a controlar toda esa energía y atención que puede desplegar en un momento, a medirla y valorarla para su uso en la creación. Si esto es cierto para todas las pesonas, más cierto aún lo es para un creador y concretamente para un actor. El conocimiento de sí mismo, por medio de la introspección y observación de conductas y movimientos anímicos, y el control de esas pasiones, de esos deseos, de todos los recovecos del psiquismo humano, es algo fundamental para quien pretende representar en escena a personajes diversos. Esto requiere, naturalmente, un gran esfuerzo y disciplina. Si algo tiene el Método de Strasberg y las enseñanzas de Stanislavsky en general es, precisamente, que el oficio del actor no es un camino de glamour y apariencias, sino un trabajo duro y profundo que compromete a toda la persona. Una vez más está vigente el viejo consejo del oráculo utilizado por Sócrates: “Conócete a ti mismo”.

~ por Fuensanta Muñoz en 17 noviembre 2009.

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