Teatro griego y romano



El teatro griego

Se considera a Tespis padre del teatro griego, en la segunda mitad del siglo VI a.C., pues él fue quien separó a un integrante del coro (que interpretaba cantos y danzas en honor de los dioses) e hizo que dialogara con éste. Tespis llevaba de pueblo en pueblo carros en los que actuaban actores con la cara embadurnada, para celebrar la vendimia.

Es Esquilo, sin embargo, el creador de la tragedia griega. Fue autor y director de escena. A él se debe la introducción de las máscaras y los coturnos, además de un segundo actor, lo que facilitaba el desarrollo del conflicto trágico. Su obra cumbre es la Orestiada, una trilogía sobre la estirpe de Agamenón, maldecida por los dioses a causa de un terrible crimen. En la tragedia Agamenón, este héroe regresa de la guerra de Troya para ser asesinado por Clitemnestra, su esposa, que en esos diez años se ha hecho amante de su primo Egisto. En Las Coéforas, Orestes regresa a su casa vestido de peregrino y,  inducido y ayudado por su hermana Electra, asesina a su madre Clitemnestra y a su amante Egisto. En Las Euménides las Furias o Erinnias, diosas mitológicas del arrepentimiento,  persiguen con remordimientos a Orestes hasta que los dioses le perdonan su crimen considerándolo justo y se convierten en Euménides, es decir, benévolas.

Máscaras de teatro griego en una pintura pompeyana

Sófocles es el otro gran autor griego, y continuador de la tragedia griega. Introdujo el tercer actor, lo que daba mayor complejidad a la acción y más importancia dramática al coro, que se convierte en un verdadero personaje. Sus obras principales son Antígona y Edipo Rey. Antígona es la historia de una de las hijas de Edipo, que tiene que elegir entre obedecer el poder de las leyes humanas, civiles, que emanan de la autoridad del rey, o los mandatos morales de los dioses. Al decidir someterse a la ley divina y enterrar a su hermano, al que el rey ha prohibido enterrar, Antígona es condenada a muerte, pero se suicida antes que ser enterrada viva, como el rey Creonte había ordenado. En Edipo Rey se plantea lo ineludible del destino, pues al nacer este príncipe, todos los augurios dicen que será un desastre para su pueblo y traerá las mayores catástrofes, cometiendo incesto con su madre. Abandonado en un bosque por el soldado que lo tenía que matar, es criado por unos campesinos; cuando llega a la edad adulta se dirige a la ciudad de Tebas, donde es proclamado rey y debe casarse con la viuda de éste, que él ignora que es su madre. Tras desatarse terribles desastres en Tebas, Edipo investiga quién es el culpable de ellos, hasta que descubre que es él mismo sin saberlo. Se arranca los ojos y abandona el reino como un mendigo para expiar sus culpas.

El tercer gran trágico es Eurípides, autor de Medea, entre otras tragedias. Medea trata el tema del matrimonio entre una mujer bárbara y un griego. El problema sobreviene cuando Jasón decide repudiarla y casarse con una princesa de su ciudad. Medea mata a la novia de su esposo y a sus propios hijos, los que ha tenido con Jasón para vengarse de él. Medea es arrebatada en un carro de fuego por los dioses.

La tragedia griega está dominada por el destino o fatum, que el héroe no puede eludir de ningún modo y al que sucumbe siempre al final. Los dioses intervienen en la vida de los hombres con frecuencia. Los griegos asistían al teatro como a un ritual religioso, cuya finalidad era la catársis o limpieza de las pasiones.

Otro caso venía representado por la comedia, cuya finalidad era reflejar humorísticamente los tipos humanos y sus vicios. En principio tuvo su origen en la burla de los mitos que se representaban en los carros, y estaba constituida sobre todo por obscenidades, burlas y parodias. Los personajes eran el comilón, el viejo achacoso, el avaro, el tonto, el obseso sexual, etc. Es Aristófanes quien comienza a desarrollar comedias más formales, si bien remitian a espacios múltiples y a fantasías no muy ortodoxas. De todas sus comedias sólo nos han llegado nueve, y las más importantes son Lisístrata, una comedia en la que las mujeres se rebelan contra los afanes belicosos de sus maridos, y Las aves, donde dos amigos huyen de su ciudad, en la cual están acosados por los impuestos, a un mundo utópico habitado por pájaros, para establecer allí ellos mismos una tiranía. El otro autor de comedias en Grecia se llamaba Menandro. Nos ha llegado muy poco de su obra, en fragmentos además, que han permitido reconstruir algunas comedias, pero se sabe que componía comedias más refinadas que las de Aristófanes, dedicadas sobre todo a la creación de tipos ridículos en sus vicios y costumbres: el adulador, el desconfiado, el supersticioso, etc.

Teatro griego de Epidauro

Los teatros griegos se excavaban en la falda de una colina, lo que permitía fácilmente formar los graderíos para el publico. El graderío ocupaba dos tercios del total y sólo un tercio se reservaba a la escena, donde no había escenografía ni decorado, sino simples columnas de piedra. En el escenario se situaban los actores y el coro. La orquesta o foso antes de los graderíos podía ser ocupada por los músicos y danzarines, pues en el teatro griego estos elementos eran indispensables. El teatro griego mejor conservado y el más grandioso es el de Epidauro, cuya planta se ve en la imagen. Tiene capacidad para 14.000 espectadores y, convenientemente restaurado, es utilizado por la Compañía Nacional Griega para festivales de verano. Sorprende su magnífica acústica.

El teatro romano

Para los romanos pasa a ser el teatro un juego y un entretenimiento, en contra de la concepción griega, que lo consideraba un ritual. Con Roma, aparece la figura del empresario, que paga a los actores y autores, y que cobra una entrada al público. Sólo cuando el Estado se hace cargo de los espectáculos teatrales pasa a ser gratuito. Los romanos apenas cultivan la tragedia, y si lo hacen, como en el caso de Séneca, no es para representarla, sino para leerla en voz alta en círculos escogidos. Sin embargo, cultivan con gran fortuna la comedia, crítica de tipos humanos y de costumbres sociales.

Dos son los autores cómicos principales en Roma: Plauto y Terencio. El primero, de origen humilde, era actor hasta que decidió convertirse en comediógrafo con gran éxito. Sus obras representan personajes ridículos por sus deformidades morales, como el avaro de Aulularia, o el soldado fanfarrón en Miles gloriosus. El segundo, que era un esclavo liberado por su amo debido a su inteligencia y talento, era mucho más refinado y recibió la influencia de Menandro, el comediógrafo griego. Su obra completa, más sus traducciones de Menandro, se perdieron en un naufragio.

En Roma el teatro no tuvo el auge que en Grecia, debido a que sufrió la competencia de otros espectáculos de masas, como el circo o las luchas de los gladiadores, y a que el público selecto despreciaba los entretenimientos vulgares. como la comedia, la pantomima y el mimo, artes escénicas de gran auge en Roma, lo que algunos consideran como un signo de decadencia del teatro.

Con la caída del Imperio Romano y la llegada del Cristianismo, el teatro prácticamente desapareció, pues la Iglesia recién nacida consideraba el teatro algo demoniaco, y a los actores una especie de endemoniados, ya que podían cambiar su alma para representar a otros. Con estas ideas, el teatro entra en una época de oscuridad, de ocultación y casi inexistencia, hasta el comienzo del Renacimiento.

El teatro romano, en un principio, era de madera y era provisional. A partir del 60 a. C. se construyeron en piedra y mármol, y eran edificios diseñados especialmente para su finalidad. Los construían desde los cimientos y estaban divididos en dos partes iguales, la mitad para el escenario y la otra mitad para los espectadores. El escenario estaba cubierto y se ponían toldos para el público. Aportaron el telón, no descendente, sino ascendente; también tenía espacios de encuentro para el público en pasillos y corredores. En España tenemos varios teatros romanos, entre ellos el de Mérida, el mejor conservado del mundo.

Sobre la consideración del actor en tiempos clásicos, sólo tenemos que recordar que los actores (siempre varones) provenían de clases sociales muy humildes, casi siempre esclavos o libertos; constituían un grupo marginal y mal considerado. En Roma, por ejemplo, sabemos por el historiador Salustio que durante determinadas fiestas quien encontrara un actor por la calle podía matarlo impunemente, y que un actor fue condenado a muerte por señalar desde el escenario la grada donde estaba un patricio. Hubo, sin embargo, notables excepciones, y algunos actores, protegidos por el emperador, llegaron a tener fama y dinero, y cierta consideración social. Sobre el arte interpretativo y la formación que recibían nada se sabe.

~ por Fuensanta Muñoz en 11 noviembre 2009.

8 comentarios to “Teatro griego y romano”

  1. ME PArecio aburrido jajajajajajaja

    no es cierto se ve interesante

    sale chavos vay se lo cuidan

    por q es un tesoro q nos dio dios

    jajajajajajajjajajajajajajaj

  2. No pretendía que fuera entretenido, para eso está el cine o la tele. Sólo se trata de que la gente joven que se va a dedicar al teatro tenga unos conocimientos básicos.
    Lo que no entiendo es la frase antes de las risas, quizás porque hablas un español dialectal que no manejo. Saludos

  3. me ayudo mucho para un trabajo
    gracias por tomarte el tiempo…

  4. Fuensanta me “mató” lo de ‘español dialetical’ por el contrario del individuo Martín a mi me ha parecido de gran formación, en especial porque estaré impartiendo un taller de Teoría Escénica para Músicos y Cantantes, nada profesional pero me está sirviendo mucho para reforzar mis conocimientos básicos teatrales, me gustaría contar con más material que me puedas recomendar, el taller al parecer será breve de 6 meses y pretendo dar una visión general de este hermoso arte aplicado en aquel, por cierto soy de México, me parece que eres de España, ¿cierto? Espero por recomendaciones.

  5. Quería decir que usaba un español muy local, muy dialectal, que ya sabes que tenemos el mismo idioma, pero a veces no parece el mismo. Anoche vi una película cuyos protagonistas eran andaluces, sevillanos, por más señas, y hablaban tal cual lo hace la gente del pueblo, y me costaba mucho entenderlos. Muchas gracias por tu aprecio. No sé exactamente cuál es el objetivo de tu taller y qué contenidos pueden entrar en él, pero si necesitas algo, dímelo y si lo tengo, estará a tu disposición. Si estás en facebookEn el propio blog hay mucha información y mucha bibliografía. Y sí, soy española, de Murcia concretamente. Un saludo muy cordial.

  6. Quería decirte, que si estás en facebook, podríamos hablar directamente y comunicarnos para que me indiques qué quieres hacer exactamente. Busca Sarashina Heian, mi nombre en esta red.

  7. Excelente información, clara y precisa. Me fue muy útil.🙂

  8. gracias por esta espectacular explicación me ayudaron mucho

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