Teatro del siglo XX: introducción

El siglo XX europeo viene marcado por dos fechas fundamentales en su primera mitad; estas fechas son las correspondientes al inicio y fin de las dos grandes guerras mundiales que en ese medio siglo se producen. La primera Guerra Mundial comienza en 1914 y termina en 1918, con un acontecimiento histórico capital en 1917, la Revolución Rusa. La segunda Guerra Mundial comienza en 1939, justamente al finalizar la Guerra Civil española, y termina en 1945. Son las dos guerras más destructivas y dañinas que ha sufrido la humanidad; su influencia en el arte que se produce en los períodos de preguerras, entreguerras y posguerras es indiscutible, y naturalmente también en el teatro, que es un reflejo de la sociedad en que se desarrolla.

Ya vimos cómo a partir del siglo XIX el arte escénico experimenta un enorme avance en varios aspectos; esto no va a cambiar en el siglo XX, sino que más bien se acentúan esos avances, se matizan y se presentan otras innovaciones y perfeccionamientos. Estos aspectos son los siguientes:

  1. Avances en la técnica y en la profesionalización de los actores y de los directores de escena.
  2. Escenografías y vestuario preciso, en el caso del teatro realista, y un despliegue enorme de creatividad en este aspecto en el teatro no realista.
  3. Avances técnicos en maquinaria, arquitectura teatral e iluminación.
  4. Conciencia del teatro como vehículo de transmisión de ideas.
  5. Gran desarrollo de la teoría teatral, que se estudia bajo los principios de la semiótica.
  6. Concepción del teatro como un espectáculo total, que requiere la implicación de las diferentes artes visuales, espaciales y auditivas, así como las disciplinas físicas y psicológicas en la preparación del actor.
  7. Al anterior desarrollo del teatro como totalidad se opone una corriente que busca en el teatro su raíz esencial, la esencia de lo teatral, en la que se prescinde de cualquier elemento no teatral.

Visto lo anterior, se evidencia que el siglo XX va a representar la continuación, consolidación y avance de las técnicas e ideas surgidas en el siglo XIX, pero también la aparición de importantes vanguardias en la misma línea que en otras artes (surrealismo, dadá, expresionismo, etc.), y un cambio de temáticas muy importante.

Alfred Jarry

El principal antecedente de las vanguardias lo representa Alfred Jarry, a los

Ubú rey en títeres

que reclaman como precursor todos los vanguardistas. Nacido en 1873 y muerto a los treinta y cuatro años de edad, escribe a la temprana edad de quince años una obra llamada “Ubu Rey”, en la que parodia el poder, sus advenedizos y las dictaduras, sobre la base de la tragedia “Macbeth” de Shakespeare. Jarry parece ser la conciencia anticipada de los horrores de las guerras que se avecinan. El estreno de esta obra en 1896 supone un enorme escándalo en París, pues representaba el rechazo a todo el teatro burgués, el que su propio autor llamaba “el teatro de palco”; a esta idea no era ajena la ingenua obscenidad, la deformación de las palabras, el ataque a la autoridad, al poder y al orden establecido. Jarry rompe con los esquemas dramáticos anteriores, introduce atrevidas innovaciones, como las palabras inventadas, el ambiente de vitalidad y erotismo, la irracionalidad de los comportamientos y una denuncia de la cara oculta de la sociedad, movida por bajos intereses.

En este comienzo del siglo XX, la moda de los pequeños teatros da paso a una corriente a favor de los grandes espectáculos para masas, debido sobre todo a la Revolución Rusa de 1917 y a la vertiginosa ascensión de los movimientos fascistas y nacionalsocialistas en Italia y Alemania. Desde estos poderes se favorecen espectáculos multitudinarios en grandes espacios públicos y auditorios, incluso al aire libre, como una reacción frente al teatro para la clase burguesa y para pequeñas élites de intelectuales. Esta moda, de origen sociopolítico, se extiende por toda Europa; nacen así los grandes festivales populares de verano o primavera, que no se limitan sólo al teatro, sino que también ofrecen espectáculos de música, ópera o danza. Se vuelven también a utilizar los antiguos teatros grecorromanos, allí donde se encontraran sus ruinas, después de ser restaurados y acondicionados. No es raro tampoco el uso de plazas de toros y de grandes espacios públicos.

La característica principal en el siglo XX, sin embargo, será la gran variedad de estilos, tendencias, ideologías y corrientes teatrales, al mismo tiempo que aparecen vanguardias en su primera mitad y grandes figuras renovadoras tanto en la temática y dramaturgia como en los aspectos técnicos y escénicos. No podemos olvidar tampoco el papel decisivo que tienen la televisión y el cine en la evolución posterior del teatro, que debido a la presencia y alcance masivo de estos medios toma dos caminos diferentes: la producción de atractivos y grandiosos espectáculos, como las comedias musicales, o la búsqueda de la esencia teatral pura, como el caso de Grotowski y sus seguidores.

Las principales corrientes dramáticas del siglo XX son las siguientes:

  1. El teatro modernista.
  2. El teatro del absurdo.
  3. El teatro experimental e intelectual del 98 y del 27 en España.
  4. El realismo anglosajón.
  5. El teatro político de Brecht.
  6. El antiteatro de Pirandello.
  7. El teatro existencialista de Sartre.
  8. El teatro ritualista de Jean Genet.

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~ por Fuensanta Muñoz en 9 marzo 2010.

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