Dramatización de narrativa: La papelera

La papelera

Luis Mateo Díaz

Por lo menos había visto a siete u ocho personas, ninguna de ellas con aspecto de mendigo, meter la mano en la papelera que estaba adosada a una farola cercana al aparcamiento donde todas las mañanas dejaba mi coche.

Era un suceso trivial que me creaba cierta animadversión, porque es difícil sustraerse a la penosa imagen de ese vicio de urracas, sobre todo si se piensa en las sucias sorpresas que la papelera podía albergar.

Que yo pudiera verme tentado de caer en esa indigna manía era algo inconcebible, pero aquella mañana, tras la tremenda discusión que por la noche había tenido con mi mujer, y que era la causa de no haber pegado ojo, aparqué como siempre el coche y al caminar hacia mi oficina la papelera me atrajo como un imán absurdo y, sin disimular apenas ante la posibilidad de algún observador inadvertido, metí en ella la mano, con la misma torpe decisión con que se lo había visto hacer a aquellos penosos rastreadores que me habían precedido.

Decir que así cambió mi vida es probablemente una exageración, porque la vida es algo más que la materia que la sostiene y que las soluciones que hemos arbitrado para sobrellevarla. La vida es, antes que nada y en mi modesta opinión, el sentimiento de lo que somos más que la evaluación de lo que tenemos.

Pero si debo confesar que muchas cosas de mi existencia tomaron otro derrotero.

Me convertí en un solvente empresario, me separé de mi mujer y contraje matrimonio con una jovencita encantadora, me compré una preciosa finca y hasta un yate, que era un capricho que siempre me había obsesionado y, sobre todo, me hice un transplante capilar en la mejor clínica suiza y eliminé de por vida mi horrible complejo de calvo, adquirido en la temprana juventud.

El billete de lotería que extraje de la papelera estaba sucio y arrugado, como si alguien hubiese vomitado sobre él, pero supe contenerme y no hacer ascos a la fortuna que me aguardaba en el inmediato sorteo navideño.


  1. La primera posibilidad que ofrece un cuento breve escrito en primera persona es, por supuesto, el utilizarlo como monólogo, lo que se puede llevar a cabo de dos formas. Una sería la memorización del cuento mismo, para su posterior trabajo individual de interpretación. La otra sería captar la estructura del cuento y sus principales líneas de contenido y realizar el monólogo como una improvisación sobre esquema fijo. Siempre se trataría de un trabajo indiviudal.

  2. La segunda posibilidad es trabajarlo en forma colectiva, con reparto de papeles entre el protagonista y los personajes de fondo que proporcionan la idea principal: el extraer de una papelera el objeto que es la solución de todos los problemas personales. La imagen sería la papelera como centro de la escena y sucesivos personajes que se acercan, buscan dentro de ella y sacan algo que necesitan o soluciona su problema. Cada uno de los personajes debe sacar algo importante para él, previo un mínimo trabajo de creación del personaje. Todo esto se desarrolla ante un personaje fijo, el protagonista, que observa a los demás con atención, pero también con curiosidad y repugnancia, basándonos en el último párrafo del cuento. Finalmente, cuando se decide a meter la mano en la papelera, tiene que expresar sentimientos como vencer su repugnancia, la tensión de no encontrar lo que quiere, el abandono, el regreso a la acción, y encontrar por fin el billete de lotería que será su fortuna. Bastará para informar de que se trata de un billete de lotería el que diga en voz alta el número, por ejemplo.

  3. Se puede utilizar también la idea esencial del relato: la papelera mágica en la que cada uno encuentra lo que desea o necesita, lo que da lugar a improvisaciones mudas, de expresión gestual, de carácter individual, o con diálogo improvisado entre dos o tres personas, cada una de las cuales puede representar un tipo distinto de actitud ante la papelera, que al fin es la idea del azar o del destino, que está ahí, pero que habrá que buscarlo.

  4. Como juego dramático, podemos utilizarlo centrando todas las acciones en la papelera, situando la acción general en un parque o en una parada de autobús en una calle. Cada participante asume un papel en ese espacio y se caracteriza a propósito de su personaje, interviniendo libremente y actuando en torno a la papelera.

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~ por Fuensanta Muñoz en 27 noviembre 2009.

2 comentarios to “Dramatización de narrativa: La papelera”

  1. muy bueno tu blog, muchas gracias por compartir toda esta información. Un abrazo!!

  2. Gracias a ti por valorarlo. Si te sirve y te ayuda en algo, yo estaré contenta. Saludos muy cordiales.

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